
Tras la reciente colaboración logística entre PMI Toys y Fuggler, varios hogares han comenzado a reportar anomalías difíciles de ignorar: camisas estiradas sin motivo, cremalleras que se abren durante la noche y sonrisas con demasiados dientes asomando desde lugares donde no deberían estar. Al principio, todo parecía parte de una campaña creativa… pero los patrones empiezan a repetirse.
Lo que debía ser una distribución oficial de nuevos coleccionables ha derivado en algo más extraño. La alianza con Fuggler —criaturas reconocidas por su apariencia incómoda, sus dientes inquietantemente humanos y su naturaleza impredecible— ha introducido en el mercado una línea de productos que parecen tener voluntad propia. PMI Toys, experto en llevar tendencias al siguiente nivel, ha amplificado ese caos con nuevas versiones más expresivas, más detalladas… y quizás más activas de lo esperado.
Algunos usuarios aseguran que sus figuras cambian de posición cuando no están mirando. Otros reportan miradas distintas, como si observaran de vuelta. Hay quien incluso afirma que ciertos objetos personales comienzan a comportarse de forma extraña tras la llegada de uno de estos seres.

